Santoka Taneda

Hemos de reconocer que algunos de los miembros de la redacción de H&HM sentimos una especial debilidad hacia los haikus de Santoka Taneda (1882-1940) y es por eso que lo incluimos aquí, inmediatamente a continuación de Los Tres Grandes. Su vida fue difícil, en ocasiones debido las circunstancias y en ocasiones debido a sus propias decisiones, si es que realmente alguna vez decidimos por nosotros mismos. Sus excesos con la bebida y algún ocasional intento de suicidio, sugieren una existencia atormentada. Sin embargo y al mismo tiempo, es posible encontrar en algunos de sus haikus a un poeta en paz consigo mismo y con el lugar que ocupaba en el mundo. Cultivó una poesía libre de ataduras formales y con la que dejó constancia de sus vagabundeos como monje mendicante, en estrecho y, a veces, doloroso contacto con la naturaleza.

Los poemas que siguen pertenecen a la excelente antología Taneda Santoka. El monje desnudo, con traducción y edición de uno de los mayores conocedores de la poesía haiku en nuestro país, Vicente Haya.

De la luna
cae con elegancia
una hoja de kaki.

***

En mis piernas cansadas
se ha posado
una libélula.

***

Mi cuenco de mendigar
ha aceptado
las hojas que han caído.

Santoka Taneda