Jan Tilkut

 

Jan Tilkut está comprometido con la escritura de una poesía de fuerte influencia imagista, para cuyo ejercicio el haibun es, según su parecer, el vehículo perfecto.

Despertar

Ruido. Voces entremezcladas. Palabras y frases en confusa armonía. Alguien ríe. Vida efervescente, individuos que atraviesan el instante con sus cuerpos efímeros. Ríos de sangre corriendo en el interior de pequeños contenedores móviles, cada uno con su fecha de caducidad escrita en tinta invisible. Todos soñando con la eternidad.

Chocan los vasos,
un papel cae al suelo
y el mundo se detiene.

***

Amanece

Hace frío aquí fuera y la hierba sigue mojada. No, mojada no; cubierta de rocío, es distinto. Como una galaxia de diminutos y brillantes soles. No solo materia; mundos. ¡Tan frágiles! Y yo, de repente, me convierto en Shiva, el Destructor. Mis pasos se detienen, titubeo… ¿Qué me pasa? Solo es agua. Materia. Se esfumará en cuanto la radiación solar eleve la temperatura y su estado pase de líquido a gaseoso. Como si nunca hubiese estado ahí. Como haremos todos. Pero, mientras tanto…

Esta mañana
al despertar lo descubrí:
También soy rocío.

***

Ciudadela

Una enorme luna blanca se resiste a abandonar el azul recién estrenado. A lo lejos, dos corredores flotan sobre la húmeda pradera y, bajo un castaño, tres urracas picotean entre la hierba.
Caminamos sin prisa hacia las murallas. En los fosos, nuestras sombras sustituyen a los soldados de antaño.

Viejos cañones.
Ni el hierro militar
resiste el tiempo.