Issa

Lo mínimo que se puede decir de la vida de Kobayashi Issa (1763-1828) es que fue azarosa. Tuvo una infancia desdichada debido a un temprano fallecimiento de su madre y a la llegada de una madrastra tan malvada como las de los cuentos occidentales. Como adulto, vivió en la pobreza la mayor parte del tiempo y ya en la madurez, la fatalidad se cebó en él: sus cuatro hijos fallecieron al poco de nacer. La muerte se llevó también a dos de sus esposas y tras casarse por tercera vez, su casa ardió, si bien, como nos dejó escrito, las pulgas sobrevivieron al fuego y se refugiaron en su persona. Algo es algo.

Todo esto no hace sino dar más valor a su hermosa poesía, con la que plasma la belleza de lo cotidiano como ningún otro poeta había hecho antes. Hoy en día, su nombre brilla muy en lo alto, junto al de Matsuo Basho.

Se digna
a cuidar mi casa,
el cuco de la montaña…

***

Techo de paja
la lluvia toca primero
al crisantemo.

***

De no estar tú,
demasiado grande
sería el bosque.

Kobayashi Issa