Incredulidad suspendida

David J. Kelly

Contemporary Haibun Online. 2017

“No es real”, solía decir mi abuelo, tras cada historia absurda que veía en la televisión. Tuvo que hacer frente a muchas dificultades muy reales, a lo largo de su vida y siempre parecía capaz de apreciar lo que tenía. Creo que sería justo decir que fue un hombre feliz. Disfrutaba con los programas de entretenimiento, sobre todo con los de lucha libre. “Adelante, rómpele el brazo”, es una exclamación que recuerdo de los sábados por la mañana. Estaba lleno de creatividad; era un entusiasta de la pintura, esculpía curiosos objetos metálicos, coleccionaba y reparaba radios y contaba excelentes historias. Le encantaba Stanley Holloway y se deleitaba cuando tenía la ocasión de interpretar “Sam, coge tu mosquete” o “El león y Albert”. Nos inspiró para utilizar nuestra imaginación y nos dio el coraje necesario para no temer las imágenes oscuras.

Mi abuelo separa las manos
y parte la araña
por la mitad.

 

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Llueven días.
El invierno estruja
mi desdicha.
        Jonathan Alexander España Eraso

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El desfile de la victoria.
Las marcas de los neumáticos
de una silla de ruedas.
        Indra Neil Mekala

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Jardín de otoño.
Dejo que el polvo
sea solo polvo.
        Jennifer Hambrick